¿Te Has Sentido Invisible Alguna Vez En Tu Vida?

Cuando estaba en la escuela superior escuché una canción que se quedó conmigo por mucho tiempo hasta unos años atrás para ser exacto.

Puedes pensar que es una buena canción porque después de muchos años todavía pensaba en ella, pero la realidad es que esa canción me hizo sentir inadecuado, me hizo pensar algo de mí que no era cierto.

Ese no era el propósito de la canción, pero en mi mente juvenil dijo algo de lo que estaba sintiendo y pensaba sobre mí en ese momento. Algo que impactó mi vida y muchas de las decisiones fue porque me sentía de esa forma.

¿Qué era lo que estaba sintiendo?

Que era invisible, que no era visto por las personas.

Ese sentimiento se quedó conmigo por mucho tiempo, y en un mundo donde la gran mayoría de las personas solo piensan en ellos, ese sentimiento aumentó mucho más.

Pero te pregunto.

¿Será eso cierto? ¿Soy invisible? ¿Lo eres tú? ¿Eres invisible para Dios?

Déjame tratar de explicarte lo que dice la biblia al respecto.

En la biblia leemos la historia de Agar, quien era sierva de Sarai. Agar es la mujer que Sarai le dio a su marido, Abram, para que tuviera hijos a través de ella.

Pero después del embarazo las cosas cambiaron con Sarai, esto fue lo que sucedió.

Lo puedes leer completo en Génesis 16: 1-14, pero déjame mencionarte algunos versículos.

Y Abram se llegó a Agar, y ella concibió. Cuando ella vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: «Recaiga sobre ti mi agravio. Yo entregué a mi sierva en tus brazos. Pero cuando ella vio que había concebido, me miró con desprecio. Juzgue el Señor entre tú y yo». Pero Abram dijo a Sarai: «Mira, tu sierva está bajo tu poder; haz con ella lo que mejor te parezca». Y Sarai trató muy mal a Agar y ella huyó de su presencia.

Génesis 16: 4-6

Estamos viendo un conflicto, algo que se esperaba que sucediera cuando se desobedece a Dios. ¿No es así siempre? En la desobediencia siempre viene el desorden y el pecado.

Pero déjame volver a la historia.

Vemos que cuando Agar quedó embarazada miró con desprecio a Sarai, y a su vez Sarai trato muy mal a su sierva. Lo que hizo que Agar huyera.

Dudo mucho que salieron a buscarla, por lo menos el texto no lo dice. Pero si podemos ver lo que sucedió después que huyó.

El ángel del Señor la encontró junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente en el camino de Shur, y le dijo: «Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas?». Ella le respondió: «Huyo de la presencia de mi señora Sarai». «Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad», le dijo el ángel del Señor.

Génesis 16: 7-9

El Señor la encontró, y ese hecho dice mucho acerca de quién es Dios.

Entiendo el hecho de sentirse olvidado, invisible para las personas. Es un sentimiento de estar perdido y no saber cómo ser encontrado de nuevo.

Pero la realidad es que no somos invisibles, no estamos olvidados. Como verdaderos hijos de Dios somos vistos por el creador de los cielos y la tierra (Génesis 1:1).

Agar no era parte de la promesa, en ningún momento Dios le dijo a Abram que tuviera hijos con ella. Pero Dios en Su misericordia y gran amor la vio y la encontró donde estaba.

Al final ella conoció algo de Dios que nosotros debemos de conocer también, El es el Dios que nos ve.

Agar llamó el nombre del Señor que le había hablado: «Tú eres un Dios que ve»; porque dijo: «¿Estoy todavía con vida después de ver a Dios?». Por eso se llamó a aquel pozo Beer Lajai Roi, el cual está entre Cades y Bered.

Génesis 16: 13-14

Que gran verdad esa, El es un Dios que ve. Que nos ve no importa dónde estamos.

Para concluir

Esa canción hizo que me sintiera inadecuado e invisible por muchos años, y estoy seguro que muchas más personas se han sentido así. No por la canción.

Sino por que estamos en un mundo caído y depravado, un mundo en el que nos dicen cosas acerca de Dios que no son verdaderas.

Pero gracias a Dios pude entender esta verdad acerca de quién es Él, y oró para que tú también lo puedas entender y saber que solo Jesús hay salvación y paz.

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