La Obra del Espíritu Santo en la Consejería Bíblica
Introducción
El Espíritu Santo tiene un lugar importante en la vida del creyente como de la iglesia en general, más específicamente, la iglesia local. Las escrituras enseñan que la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente es continua, seguimos progresando en la santificación cada día. Por lo que es fundamental entender la obra del Espíritu en nuestras vidas y como la iglesia debe de ayudar a cualquier creyente en alguna necesidad.
Una de las formas de ayudar a los creyentes a crecer en la madurez cristiana es a través de la consejería bíblica. Cuando de la consejería bíblica me refiero a aquella consejería que su enfoque son las escrituras. Es una consejería saturada con la palabra de Dios, conociendo que solo por la palabra y a la ayuda del Espíritu Santo la persona puede crecer y madurar. Paul David Tripp menciona que el carácter central de la gran historia de la escritura es Cristo, y eso es un tema central en la consejería bíblica.1 Para que ese creyente pueda desear “como niños recién nacidos, la leche pura de la palabra, para que por ella crezcan para salvación” (1 P 2:2).
El Espíritu Santo tiene un lugar importante dentro de la economía trinitaria. Dios es uno solo, pero tres al mismo tiempo. Tiene una unión perfecta en voluntad, ser y propósito.2 Siendo Dios podemos acudir a Él como nuestra ayuda, como nuestro Consejero (Is 9:6). La consejería bíblica eficaz en la iglesia local depende profundamente de la obra del Espíritu Santo, quien ilumina la verdad, aplica la Palabra, produce transformación interna y guía tanto al consejero como al aconsejado en el proceso de santificación.
Descripción de la Situación en Consejería Bíblica
Como parte de este ensayo de aplicación teológica quiero presentar una situación hipotética en un escenario de consejería bíblica en el contexto de la iglesia local. Quiero describir la situación para luego aplicar como el consejero bíblico puede aplicar la doctrina del Espíritu Santo al aconsejado. Cada área es importante porque primero el aconsejado debe de ver al Espíritu Santo como el Consolador prometido, y como este Consolador hace un cambio en la vida de este aconsejado.
Podemos tomar como ejemplo una situación matrimonial en el que el esposo que no está tomando responsabilidad con su esposa. Tampoco está tomando responsabilidad con sus hijos. No está siendo el protector, proveedor y el sacerdote de su hogar. Es un hombre que no entra en la palabra y casi nunca va a la iglesia, solo va algunos domingos, pero no lo ve como una responsabilidad. Esa es la situación con la que comienzan en la consejería bíblica en la iglesia local.
Como parte de la consejería es dejar ver a esta persona su pecado y que dice la escritura para que viva en obediencia a ella. La biblia dice en Juan 16:8-11 que es importante saber desde el principio de la consejería: “Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.” Heath Lambert menciona que para que la consejería sea exitosa, el Espíritu Santo debe de tomar las palabras del consejero y presionarla al corazón del aconsejado para que de esa forma pueda traer convencimiento.3
Creo que el consejero debe de tener esto en mente en el proceso de la consejería con este hombre, y recordar que solo el Espíritu Santo puede hacer un cambio verdadero. A lo largo de este ensayo quiero mostrar como el Espíritu Santo ayuda en el proceso de la consejería bíblica de la iglesia local, con este tipo de situación, pero también cualquier otra situación.
El Espíritu Santo como el Consolador Prometido
Antes de su crucifixión y ascender para estar a la diestra del Padre nuestro Salvador les dijo a sus discípulos que no estaríamos solos porque Él enviara un consolador. Este consolador es otro como El que estará con vosotros siempre y nunca nos dejará. Esta es una promesa para todo creyente, desde el tiempo de los apóstoles hasta el día de hoy. Esto es lo que Jesús nos dice en Juan 14:16–17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” John MacArthur menciona que el Señor Jesús estaba prometiendo que el Espíritu Santo va a tener una residencia permanente e ininterrumpida en sus discípulos.4
¿Por qué esto es importante hoy? Porque en el proceso de transformación y crecimiento espiritual hay una verdad hermosa que no se puede olvidar. El Espíritu Santo, el Consolador, está con nosotros. Tenemos uno que nos consuela en las dificultades y sufrimientos de la vida diaria.
Este Consolador no solo nos consuela, sino que te recordara todo lo que Dios el Hijo ha dicho, nos recordara la palabra. Solo a través de la palabra es que un verdadero creyente crece y madura, y es transformado a un nuevo hombre. Jesús dijo que “él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (1 P 14:26).
Es importante recordar que el consejero no actúa solo; el Espíritu es quien consuela verdaderamente. El consejero es solo el mensajero que trae las verdades de la palabra de Dios a los oídos del aconsejado para que la verdadera transformación ocurra. No importa cuán habilidad tenga el consejero, el verdadero cambio ocurre por el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo y la iluminación de la Palabra
En el proceso de la consejería bíblica tenemos que depender del Espíritu Santo para que la palabra sea iluminada para poder entenderla y aplicarla a la vida del consejero y del aconsejado. En 1 Corintios 2:10-14 se nos destaca la importancia del Espíritu Santo en la comprensión de las verdades espirituales de la palabra. Este pasaje enfatiza que la sabiduría humana no es suficiente para entender los caminos de Dios, sino que se requiere la revelación y guía del Espíritu Santo.
Se debe recordar que el Espíritu es quien nos enseña y nos guía a toda verdad, como dice Juan 16:13: “Pero cuando Él, el Espíritu de verdad venga, los guiará a toda la verdad.” El Espíritu Santo no se limita a revelar la verdad divina, sino que también ilumina la mente del creyente, el aconsejado, para que pueda comprender la palabra con claridad y aplicarla de manera concreta a su vida. Cuando se trata de consejería bíblica, esta obra es fundamental, donde el propósito principal es entender principios bíblicos y guiarlos para que la puedan aplicar a sus vidas, a sus problemas personales y circunstancias particulares.
El Espíritu Santo y la transformación del corazón
Solo el Espíritu de Dios puede transformar el corazón de una persona en necesidad de un Salvador. Esa es la que nos es dada en las escrituras cuando dice, “os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne” (Ez 36:26). El Espíritu Santo es quien cambia los deseos de una persona y produce fruto genuino.
En la consejería bíblica esta es la meta, no solo que el aconsejado tenga un alivio emocional, sino que sea transformado para la gloria de Dios. Que en el proceso de consejería el Espíritu Santo pueda hacer del aconsejado una nueva persona.
El Espíritu Santo como guía en el proceso de santificación
Otro aspecto dentro de la consejería bíblica es la santificación del aconsejado, o mejor dicho, el proceso de la santificación en el aconsejado. Este proceso de santificación es ser más como Cristo en nuestras vidas y el proceso de santificación continuo es la voluntad de Dios para nosotros y para el aconsejado. La biblia dice en 1 Tesalonicenses 4:3 que “esta es la voluntad de Dios: su santificación.”
La consejería bíblica no puede enfocarse solo en la conducta externa, sin importar lo bueno que es desarrollar los hábitos espirituales. Ese proceso de santificación es de suma importancia porque ser más como Jesús debe ser la meta para todo cristiano, consejero y aconsejado por igual.
El papel del Espíritu Santo en el consejero
Un consejero bíblico debe de ser un hombre o una mujer llenos de la palabra de Dios. Deben ser personas que se apoyan de la sabiduría que solo viene a través del Espíritu Santo. No debe dejarse llevar “con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Co 2:4). Un consejero bíblico debe de depender completamente del Espíritu Santo en el proceso de consejería, de principio a fin. Pero reconociendo que si esta en “falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Stg 1:5).
El consejero debe depender del Espíritu, no de métodos seculares. Las teorías psicológicas y las estrategias del mundo no aprovechan y no hará ningún cambio duradero en la persona. Según Samuel Pérez Millos para el creyente vivir una vida que da testimonio debe de estar en plena comunión con Cristo.5
El papel del Espíritu Santo en el aconsejado
Un aconsejado cuando busca consejería bíblica lo hace, por su parte, reconociendo que solo a través de la palabra es que puede tener una transformación genuina. Reconoce que solo a través de la palabra, que es la verdadera consejería, encuentra consuelo y verdadera paz para su vida.
La escritura es clara cuando se nos dice: “Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Ro 15:13). El cambio verdadero viene de una obra interna que solo el Espíritu puede realizar.
Conclusión
La consejería bíblica, en el contexto de la iglesia local, es de gran bendición para los creyentes. Pero una consejería bíblica sin el Espíritu Santo no es consejería porque el propósito es el cambio genuino del creyente. Esto solo sucede por medio del Espíritu Santo en la vida del creyente. Este es una cambio que todo creyente ha experimentado y seguirá experimentando a lo largo de su vida.
En la salvación una persona ha sido hecho una nueva criatura y a lo largo de la vida del creyente se continuará experimentando un cambio. La biblia dice que “somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co 3:18).
Bibliografía
Lambert, Heath. A Theology of Biblical Counseling: The Doctrinal Foundations of Counseling Ministry. Grand Rapids, MI: Zondervan, 2016.
MacArthur, John. Teología sistemática: Un estudio profundo de la doctrina bíblica. Nashville: Editorial Mundo Hispano, 2021.
MacArthur, John F., ed. Counseling: How to Counsel Biblically. Nashville: Thomas Nelson, 2005.
Pérez Millos, Samuel. Pneumatología: Doctrina del Espíritu Santo. Barcelona: CLIE, 2022.
Tripp, Paul David. Instruments in the Redeemer’s Hands: People in Need of Change Helping People in Need of Change. Phillipsburg, NJ: P&R Publishing, 2002.